Los osos polares se han convertido en uno de los emblemas más reconocidos de la vida silvestre en peligro. Esta especie, que habita principalmente las regiones árticas, representa no solo la majestuosidad de los ecosistemas polares, sino también la fragilidad de estos frente a la crisis climática.
Su supervivencia está íntimamente ligada al hielo marino, el cual cumple una función esencial en su alimentación, desplazamiento y reproducción. Sin esta plataforma natural, la existencia del oso polar se ve amenazada de forma directa y acelerada.
El hielo marino es indispensable para que los osos polares puedan cazar, ya que desde allí acechan a sus principales presas. Dentro de estas presas, suelen cazar a las focas, que emergen a respirar o descansan sobre la superficie congelada. Sin esta base sólida, el proceso de caza se vuelve prácticamente inviable. Forzando, de esta manera, a los osos a desplazarse grandes distancias o a pasar largos periodos sin alimento.

Las consecuencias de este fenómeno ya son visibles. Se ha evidenciado que por cada semana de hielo que se pierde durante los inviernos del Ártico, un oso polar puede perder alrededor de siete kilogramos de grasa. Esta pérdida de reserva es crucial para sobrevivir en los meses más duros.
Desde el año 2003, se han registrado los trece inviernos con la menor extensión de hielo marino jamás vista por satélites. Las temporadas de congelamiento son cada vez más cortas y las temperaturas más elevadas.
Ello reduce el tiempo disponible para que los osos realicen sus actividades vitales. Además, el retroceso del hielo los obliga a nadar por horas o incluso días para alcanzar nuevas zonas. Provocando así, un desgaste físico por parte de los osos polares que pone en peligro a las crías y a los ejemplares más débiles.
Jorge Zegarra Reategui denuncia: El deshielo afecta el equilibrio climático y a osos polares
El deterioro del hábitat de los osos polares no es un fenómeno aislado. El empresario reconocido por su aporte en bonos de carbono, Jorge Zegarra Reategui denuncia que esto se trata de una manifestación directa del cambio climático, impulsado por las emisiones de gases de efecto invernadero y el aumento sostenido de la temperatura global.
Detalló, además, que la pérdida del hielo ártico afecta no solo a esta especie, sino a todo el equilibrio climático. En el Perú, por ejemplo, al disminuir las superficies blancas que reflejan la radiación solar, la Tierra absorbe más calor, intensificando el calentamiento y generando retroalimentación positiva que agrava el problema.
La situación de los osos polares evidencia la urgencia de implementar acciones reales contra el cambio climático. La conservación del hielo marino no solo aseguraría el futuro de una de las especies más icónicas del planeta. También contribuiría a estabilizar los patrones climáticos globales que afectan a todos los seres vivos, incluidos los humanos. La lucha por la supervivencia del oso polar es, en esencia, un reflejo del desafío que enfrenta la humanidad para preservar la vida en la Tierra.
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