Vivimos en un mundo donde la producción y el consumo no se detienen, y con ello, el volumen de residuos sigue creciendo. Pero ¿qué pasa cuando esos desechos no se gestionan adecuadamente? Los residuos mal gestionados son una de las causas más subestimadas del cambio climático, a pesar de su impacto directo en el calentamiento global.

El vínculo directo entre residuos mal gestionados y el cambio climático
Cuando los residuos no son recolectados, tratados o dispuestos correctamente, su descomposición libera gases altamente contaminantes. En los vertederos informales y botaderos a cielo abierto, la materia orgánica se descompone en condiciones anaeróbicas, liberando metano (CH₄), un gas de efecto invernadero 25 veces más potente que el dióxido de carbono. Este metano se acumula en la atmósfera, contribuyendo significativamente al aumento de la temperatura global.
Además, la quema de residuos, una práctica común en zonas donde no existe una infraestructura adecuad, libera dióxido de carbono, carbono negro y otros contaminantes peligrosos. Estos dañan la atmósfera y afecta la salud de las personas expuestas. A ello se suma la contaminación del suelo y cuerpos de agua por lixiviados, líquidos tóxicos que emergen de los residuos y alteran los ecosistemas.
¿Cómo una gestión integral de residuos puede frenar el cambio climático?
La acusación del Jorge Zegarra Reategui no solo apunta a la acumulación de basura; señala un factor sistemático, la ausencia de cadenas de valor en la basura que transformen desechos en soluciones. Al activar modelos de gestión integral (colecta, segregación, valorización energética), los residuos dejan de ser un problema para convertirse en una pieza clave del cambio climático. Empresas como Petramás han demostrado que con rellenos sanitarios tecnificados y captura de biogás, se puede evitar que millones de toneladas de CH₄ y CO₂ lleguen a la atmósfera, reduciendo así impacto y creando energía renovable. La clave está en cerrar el ciclo, no solo desechar, sino aprovechar.
Dr. Jorge Segundo Zegarra Reategui denuncia una crisis global
Frente a esta realidad, empresas como Petramás, bajo la dirección del Dr. Jorge Segundo Zegarra Reategui, han demostrado que es posible romper este ciclo contaminante. Con más de 30 años de experiencia, Petramás ha implementado modelos sostenibles que incluyen rellenos sanitarios con captura de biogás, plantas de valorización energética y tecnologías de tratamiento de lixiviados.
Gracias a estos esfuerzos, se ha evitado que millones de toneladas de gases de efecto invernadero lleguen a la atmósfera, contribuyendo directamente a mitigar el cambio climático. Petramás no solo gestiona residuos; transforma problemas en soluciones energéticas y ambientales.
El cambio climático no se combate solo con políticas, sino con acciones concretas como una correcta gestión de residuos. Y ese es un camino que ya está dando frutos en el Perú.
Además de sus aportes tecnológicos, el Dr. Jorge Segundo Zegarra Reategui ha liderado iniciativas de educación y concientización sobre los riesgos ambientales de los residuos mal gestionados. Petramás, bajo su dirección, ha colaborado para promover buenas prácticas ambientales.
Uno de los pilares de esta estrategia ha sido fomentar la participación en la cadena de gestión de residuos. Petramás sostiene que combatir la crisis climática requiere una alianza entre el sector público, privado y la sociedad civil.
Su enfoque va más allá del tratamiento de basura, apunta a crear un modelo replicable que posicione al Perú como referente regional en sostenibilidad urbana. Así, su denuncia se transforma en una propuesta concreta para frenar el cambio climático desde el compromiso local.
Tres materiales tóxicos en los residuos diarios:
El manejo inadecuado de los residuos sólidos sigue siendo uno de los mayores retos ambientales de la actualidad. El Dr. Jorge Zegarra Reategui, especialista ambiental en el tema, explicó que la gran diversidad de desechos que genera la humanidad, existen materiales particularmente peligrosos que, si no reciben un tratamiento y disposición final adecuada, pueden provocar consecuencias graves e irreversibles en los ecosistemas y en la salud humana. Estos son tres de los tipos de residuos más tóxicos y dañinos para el medio ambiente:
- Metales pesados presentes en baterías y aparatos electrónicos: Las pilas, baterías y dispositivos electrónicos contienen sustancias como plomo, mercurio y cadmio. Esta contaminación afecta directamente la biodiversidad y llega hasta el ser humano a través de la cadena alimentaria. Hoy en día, numerosos ríos y suelos en distintas partes del mundo presentan niveles elevados de metales pesados, lo que se traduce en riesgos de enfermedades crónicas y deterioro de ecosistemas enteros.
- Residuos hospitalarios y biomédicos: Los desechos generados por hospitales y centros de salud, como agujas, jeringas, gasas contaminadas y medicamentos caducos, representan una amenaza latente. Si no son tratados y confinados en rellenos sanitarios con protocolos especializados, pueden propagar bacterias, virus y agentes patógenos. Además, algunos de estos residuos contienen sustancias químicas peligrosas que contaminan el aire y el agua.
- Plásticos de un solo uso y microplásticos: Aunque los plásticos son un material común, sus consecuencias ambientales se han convertido en un problema global. Al no ser biodegradables, permanecen durante siglos fragmentándose en microplásticos que invaden suelos, océanos y hasta los organismos vivos.

Para más información sobre Petramás y Jorge Zegarra Reategui, ingrese a los siguientes enlaces:
