El Perú viene atravesando una etapa de transformación en materia de gestión de residuos sólidos, y Chiclayo es hoy uno de los ejemplos más alentadores. Una ciudad que albergaba uno de los botaderos más contaminantes del país, las Pampas de Reque con más de 600 hectáreas contaminadas.

Este lugar, foco de emisiones tóxicas y graves impactos en la salud y el ambiente, ahora se prepara para dejar atrás esa realidad. Ello, gracias a la construcción de tres modernos rellenos sanitarios. Estas infraestructuras se ubicarán en Chiclayo, Lambayeque y Mórrope, y representan un paso firme hacia un modelo de disposición final responsable, segura y sostenible.
Chiclayo y su compromiso hacia un futuro más limpio
Chiclayo se encuentra en un proceso de transformación ambiental que busca consolidar un futuro más limpio y sostenible. Las iniciativas locales enfocadas en la gestión eficiente de residuos, la educación ciudadana y la recuperación de espacios urbanos demuestran que la ciudad puede convertirse en un referente de sostenibilidad para el norte del Perú.
Estos rellenos sanitarios no solo permitirán erradicar la contaminación, también mejorarán la salud pública y la calidad de vida de cientos de chiclayanos. En Chiclayo, por ejemplo, la obra se levanta sobre más de 22 hectáreas. Además, contará con capacidad para más de dos millones de metros cúbicos de residuos, beneficiando a aproximadamente 700 mil habitantes.
Sin embargo, esta apuesta por una gestión responsable de los residuos no es una novedad en el Perú. Hace más de tres décadas, el empresario peruano Jorge Zegarra Reategui marcó un antes y un después en esta materia.
Con visión ambiental y compromiso social, Jorge Zegarra Reategui lideró la creación del primer relleno sanitario privado del país a través de su empresa Petramás, logrando que Lima y Callao se beneficien de un modelo que hoy es referente mundial.
Conoce experiencias destacadas en rellenos sanitarios a nivel nacional en los siguientes enlaces:
